Un día como cualquier otro me encontraba con mis padres en el auto, nos devolvíamos del centro comercial. Mi padre estaba al volante, siempre fue muy cauteloso al manejar, y siempre decía que había que tener cuidado porque uno nunca sabe que lo espera a la vuelta de la esquina.
Pero de un momento a otro todo cambio, mi vida dio un giro de 380 grados, de una vida agradable y relativamente normal pase a ser huérfana, sí, porque un idiota ebrio pasó un semáforo en rojo, chocando a gran velocidad nuestro auto, arruino a una familia y lo peor de todo es que me dejó sola en este mundo. Con tan solo 15 años me encontraba sola en el mundo.
Nunca tuvimos problemas económicos, es más mi padre tenía una empresa de no sé qué cosa, y mi mamá era diseñadora, antes tenía su propia línea de ropa, hasta que nací y se dedico a cuidar de mi, soy hija única, siempre quise un hermanito, pero nunca lo tuve y ahora nunca lo tendré.
—No te preocupes por nada amor—dijo Denise, una gran amiga de la familia—Esta es tu casa—me sonrío con dulzura
Entre a una gran casa blanca, su interior era realmente bonito, ya había estado allí antes, pero esta vez era distinto, no venía de visita, si no que venía a quedarme por siempre, bueno hasta que cumpliera los 18 años, pero esa fecha estaba muy lejana.
—Gracias—me esforcé por sonreír
—Sé cómo te sientes, amor—me dio un abrazo—en un rato vendrán a dejar el resto tus cosas—suspiré, tenía muchas cosas que pensar—Nick, te va a mostrar tu habitación—sonrío y llamo a un chico de pelo rizado un poco más alto que yo—Nicholas acompaña a Bonnie a su nueva habitación, por favor—le pidió con una radiante sonrisa
—No hay problema—contesto él, Denise se fue y yo tomé mi bolso y lo seguí— ¿te ayudo con eso? —se ofreció amablemente—No se preocupes, puedo sola—respondí en voz baja, y subimos por la gran escalera, arriba, lo seguí hasta la tercera puerta a mano derecha
—Esta es tu habitación—dijo abriendo la puerta, camino un poco entrando en ella, yo deje mis cosas sobre la cama y el camino hasta otra puerta—Este es tu baño—me sonrió amablemente—cualquier cosa la mía es la puerta de al lado
—Gracias—dije en un tono triste sentándome en la cama, y él se retiro silenciosamente, suspire sonoramente y me deje caer sobre la cama
Los minutos pasaban muy lento y yo me encontraba sentada en el piso con la espalda apoyada en el borde de la cama, las cortinas se encontraban abiertas y mi mirada se encontraba perdida en algún lugar, no podía llorar, había algo que me lo impedía pero tenía las ganas de hacerlo, respire hondo y apoye mi cabeza en mis rodillas, así paso el tiempo, pasaba lento, y lo único que quería era que volvieran conmigo, pero eso no era posible
—Bonnie—dijo Nicholas entrando—la cena esta lista—dijo el chico, levante mi cabeza lo mire desconsolada
—No tengo hambre, gracias—hable en voz baja, pero el pudo escucharme
—Bueno, si cambias de opinión estaremos abajo—dijo amablemente y cerró la puerta con cuidado
Me paré, me acerque a la ventana y me puse a mirar por ella, mi ventana daba a la calle y podía ver como los autos pasaban, suspire y una lagrima callo por mi mejilla, me acerque a las cortinas y las cerré rápidamente, entre al baño, me cambie de ropa para poner mi pijama y vi mi muñeca, en donde tenía una gran venda, me habían puesto 25 puntos, fue una de las secuelas del maldito accidente. Me mire al espejo y vi mi cara pálida y bajo mis ojos grises azulados se encontraban unas ojeras, no me importo mucho, lave mis dientes y mi cara, pensé en hacer algo con mi pelo de color castaño claro, pero no, camine hacia la cama y me acosté, me puse a pensar en todo lo que ha pasado en mi vida últimamente, y en mis lindos y amados padres, siempre me quisieron y siempre quisieron lo mejor para mí y ahora no los tenía conmigo.
Cerré fuertemente los ojos para no llorar, suspire y luego me acomode, para tratar de dormir.
Esa noche me desperté dos veces llorando, la primera me trate de tranquilizar para poder seguir durmiendo y a la segunda vi la hora en mi celular que había dejado en la mesita de noche y eran las 7:17, me senté en la cama, bostece y me acerque a mi pequeño bolso en donde tenía un poco de ropa, para ser exacta, para dos días, se suponía que entre ayer y hoy me vendrían a dejar el resto de mis cosas, fui al baño, abrí el agua caliente y como pude me di una rápida ducha, me seque con una toalla que traía en mi bolsito y luego me vestí, abrí las cortinas de la habitación y un poco la ventana para que se ventilara, me senté y me puse a mirar hacia afuera con el celular cerca, en mi interior había algo que me decía que mi mamá llamaría y me diría que me estaban esperando afuera para ir a casa con ellos, pero era ridículo pensar que todo volvería a ser como era antes ya que ellos no se encontraban conmigo. El tiempo pasó rápido, sin darme cuenta ya eran las 8:53, suspire sonoramente y los ojos se me llenaron de lágrimas, cerré los ojos con fuerza y sentí como alguien abría la puerta con cuidado, me di vuelta para ver de quien se trataba y ahí estaba él, me sonrió y dijo:
—Vine a ver si estabas despierta—volvió a sonreír—y si querías tomar desayuno, hay waffles—dijo animados lo que me saco una pequeña sonrisa que se borro rápidamente de mi rostro
—No se preocupen por mi—dije amablemente, volviendo mi mirada a la ventana unos segundos—estoy bien—lo mire a él
—pero no has comido nada desde anoche
—Bueno, realmente, sí, me comí un paquete de galletas hace poco, si que no tengo hambre—le mentí—gracias de todos modos—dije volviendo mi vista a la ventana y el cerro la puerta luego de salir de la habitación.
Siempre me gusto pasar tiempo sola, pero la soledad como sentimiento, es algo desgarrador, es sentir un vacio en ti y no poder llenarlo con nada, la familia Jonas estaba siendo muy amable conmigo, pero aun así no eran mi familia, por lo cual no me sentía muy a gusto en ese lugar, me sentía un extraña invadiendo su vida, algo que no quería ser, si que prefería quedarme en esta habitación, y que ellos hicieran como si yo realmente no estuviera allí.
Me puse a mirar por la ventana, era algo que despejaba mi mente, hasta que empieza a sonar mi celular. Esperanzada tome mi celular, hasta que vi la pantalla que decía <
— ¿Aló? —respondí desanimada
— ¿Bonnie? —hablo Charlotte por la otra línea
—Hola Charlie—dije suspirando
—Bonnie, cuanto lo siento
—Charlotte—escuche una voz de hombre por detrás—no le hables del tema—la reto la voz
—Chicos, lo siento no me siento bien para hablar—dije desanimada
—Bonnie, cualquier cosa llámanos—hablo Balthazar
—Gracias por su apoyo—suspire—los quiero mucho—las lágrimas se empezaron a acumular en mis ojos
— ¿Te podemos ir a ver? —pregunto Charlotte
—Prefiero que no, no quiero molestar acá
—Bonnie, ¿Dónde te encuentras? —pregunto Balthazar
—En casa de los Jonas—respire hondo—siento que soy una molestia—le confesé a Balthazar
—No, Bonnie no eres ninguna molestia en ningún lado—me consoló Balthazar y yo rompí en llanto, quería tenerlo cerca y abrazarlo y llorar en su hombro y que me consolara y que me hiciera compañía hasta quedarme dormida, él era la única persona que me entendía y me conocía como la palma de su mano, era mi amigo desde la infancia y eso nunca cambiaria—Bonnie no llores—me pidió el—luego de la práctica de futbol de mañana tratare de ir a verte ¿te parece? —me propuso el
—Sí—dije dejando de llorar—me tengo que ir los quiero a ambos, nos vemos pronto—corté la llamada y me puse a llorar en silencio, me acosté en la cama que hice luego de bañarme y me dormí
Me desperté con unos pequeños golpecitos en la puerta, me senté en la cama y bostecé, me froté los ojos y dije:
—Adelante—tomé mi celular para ver la hora y eran las 2:16 de la tarde, y detrás de la puerta apareció Nicholas
—Creo que te desperté
—Sí, pero no se preocupe
—No me trates de usted—me pidió—no debo tener más que 3 años que tu—dijo él
—Es una costumbre—me excuse
—Bueno, como lo he hecho en otras dos ocasiones vengo a avisarte que el almuerzo está listo, para que bajes a almorzar—lo mire con cara de desgano y me sonrió— ¿no quieres cierto? —Asentí— bueno tendré que excusarte con mamá de nuevo—habló como para él
Mamá, esa palabra resonó en mi cabeza, era extraño ya no tenerla cerca, eso hizo que mis ojos se llenaran de lágrimas, los cerré fuertemente y respire hondo, por lo menos Nicholas no se dio cuenta de lo que esa palabra provoco en mí
—Si no bajas a comer pronto van a creer que realmente yo soy el que no te avisa—bromeo—bueno cualquier cosa ya sabes dónde estamos—dicho eso Nicholas se retiro y yo me quede sentada en la cama pensando en esa palabra, mamá, esa palabra que es una de las primeras que aprendemos cuando pequeños y de esa persona que siempre está para nosotros cuando más lo necesitábamos, menos ahora, ahora me encontraba sola, sin ella ni mi papá
Salí bruscamente de mis pensamientos ya que escuche a Denise decir:
—Nick, por favor, dile que venga a almorzar, Joe aun no llega, y no ha comido nada desde ayer en la tarde—le pidió y yo me paré inmediatamente, no quería que Nicholas tuviera problemas por mi culpa, me puse mis zapatillas y cuando me las abrochaba apareció Nicholas por la puerta
—Me están pidiendo que bajes a almorzar—dijo calmado
—Sí, lo escuche—me encogí de hombros—no queda más remedio, tendré que bajar—me paré y camine hasta la puerta—además no quiero que tengas problemas por mi culpa
—No te preocupes por eso—dijo el amablemente y yo solo lo mire unos segundos para volver a mirar desanimadamente el suelo—Tenias preocupada a mi mamá—dijo él mientras bajábamos la gran escalera
—No es necesario que se preocupen por mí—dije en voz baja y desanimada, el mismo tono que he usado los últimos días—en serio
—Bonnie—llamo Denise, mientras se acercaba a nosotros—me tenias preocupada—me abrazo dulcemente—creo que tendré que mandar a otro Jonas a que te avise, porque Nicholas no es capaz de convencer a nadie—dijo ella con una sonrisa dulce en el rostro
—Mamá—dijo Nicholas—tú sabes que esa no es mi especialidad
—Bueno, pasemos al comedor, aun falta que llegue Joe—dijo Denise, caminamos detrás de ella y yo mire a Nicholas, tratándome de explicar quién era Joe
—Mi hermano—dijo—somos 4 hermanos—yo solo conocía a tres, Kevin, el mayor, que lo vi la primera vez que vine de visita, a Nicholas, que lo conocí ayer ya que las otras tres veces que había venido él no se encontraba, y a Frankie, el menor de todos
—Bonnie, siéntate donde quieras—me dijo Denise, mire la mesa y habían seis lugares en la mesa
—m…—murmure, y mire a Nicholas que ya estaba sentado
—Siéntate a mi lado—dijo Nicholas y di vuelta a la mesa y me senté a su lado
— ¿No falta un lugar? —le pregunte por lo bajo mientras llegaba Denise con Frankie que se sentó frente mío
—No—hablo Nicholas—somos seis en la casa—continuo y lo mire confusa—Kevin se casó—explico y todo se aclaro
—Bonnie—dijo Frankie
—Hola Frankie—dije amablemente
— ¿Cómo te encuentras? —me pregunto
—Mejor—dije desviando mi mirada hacia un lado—mal realmente—murmure
—Bueno—dijo Denise—Joe ya viene—Dijo y se sentó al lado de Frankie, luego apareció el Señor Jonas que me sonrío amablemente y se sentó en la cabecera
—Buenas tardes—dijo el sonriendo, mientras se escuchaba como la puerta principal se abría y entraba alguien
—Perdón, por llegar tarde—dijo entrando al comedor, creo que no se había dado cuenta de mi presencia
—No te preocupes hijo—dijo Denise—siéntate—le dijo y ella se paró y fue a la cocina y el señor Jonas la siguió, Joe se sentó al otro lado de Frankie y me miraba de un modo extraño, que me dio miedo, por lo menos Nicholas se dio cuenta de ello
—Joe, creo que no conoces a Bonnie—dijo Nicholas—Bonnie él es Joe—dicho eso, mire a Joe y sonreí desganadamente
—Es un placer—dijo Joe y me sonrió amablemente, todos en esta familia eran muy amables, pero por lo que veía Nicholas y Joseph eran totalmente opuestos, Nicholas parecía organizado y siempre estaba bien afeitado, mientras que Joe parecía una persona desordenada y alocada, además de que tenía un barba de cómo cuatro días
—Acá esta el almuerzo—dijo Denise que venía con una bandeja, y puso los platos frente a cada uno para que comamos, todos empezaron a comer y yo como no tenía hambre me dedique más a jugar con la comida que a comer, pero igual lo hice
—Y bueno Bonnie ¿Cuántos años tienes? —pregunto Joe
—Tengo 15 años y en noviembre cumplo los 16—dije luego de tragar lo que tenía en la boca
—y ¿Sabes que quieres estudiar? —pregunto el señor Jonas
—Sí, quiero estudiar economía y negocios aunque también me gustaría estudiar medicina—conteste cortésmente
—y ¿Cómo vas en el colegio? —me pregunto Denise
—Mis notas van bien, fui la primera de la clase durante tres años seguido y ahora sabia que me habían dado una beca por notas—dije encogiéndome de hombros
—Wow, estoy comiendo con un genio—comentó Joe y todos rieron, excepto yo, que solo me saco una sonrisita— ¿y vas al mismo colegio que Nick? —pregunto
—Sí, lo he visto un par de veces pero nunca había sabido quien era—me encogí de hombros—además creo que mi mejor amigo es tu compañero—comenté
— ¿Cuál es su nombre? —me pregunto Nicholas
—Balthazar—dije llevándome el tenedor con un pedazo de pollo a la boca
Y así transcurrió el almuerzo, me hicieron bastantes preguntas, creo que todo para que me distraiga un poco, si esa era la razón lo lograron, luego que todos terminaron ayude a Denise a recoger la mesa y a lavar los platos, luego subí a mi habitación y vi que tenía una llamada perdida de Balthazar y un mensaje de texto de él también, le conteste el mensaje de texto, y me quede acostada en mi cama pensando idioteces, hasta que a las 5:00 casi en punto tocaron el timbre, y alguien fue a abrir la puerta, luego alguien subió, toco mi puerta dije <
—Tus cosas están abajo—dijo, me paré, me puse las zapatillas y bajé acompañada de Nicholas—veo que no son muchas—dijo viendo las tres maletas y dos no muy pequeño bolso
—Es toda mi ropa—me encogí de hombros—además de un par de zapatos, la ropa del colegio, y cosas indispensables como mi notebook y me pequeña impresora de fotos
— ¿Tienes una impresora de fotos? —pregunto sorprendido
—Sí—afirme tomando el bolso y una de las maletas—una de mis aficiones son las fotos—dije mientras me dirigía a la escalera para subir mis cosas, las subí, las deje en mi pieza y cuando me di vuelta para ir a buscar mis otras cosas, me encontré con un Nicholas subiendo las dos maletas restante
—Solo queda el bolso abajo—dijo dejando las cosas en mi habitación y baje y él me acompaño abajo, tome mi bolso y subí a ordenar todo
—Tengo mucho que hacer—suspire y fui a una de las maletas y la abrí, saque mi ropa que estaba ordenada y limpia y la guarde en el armario, hice lo mismo con los zapatos y luego el resto de las cosas las deje en su lugar, en el escritorio deje mi notebook y la pequeña impresora de la que le había comentado a Nicholas.
Ya instalada en mi nuevo hogar, me acosté en mi cama y me dormí, quedaban solo un par de días para entrar a clases, cosa que quería más que nunca, quería distraerme y mantener mi mente despejada.
Los días pasaban y mi estado de ánimo iba mejorando de a poco, mi apetito también, pero ya era hora de ir a clases, según lo había hablado con Nicholas y Denise, me iría con Nicholas al colegio y en las tardes también me devuelvo con él, a menos que tenga alguno de los dos algo que hacer.
En tan solo un dos días me tenían que sacar los puntos, era algo que realmente me molestaba, porque no me podía bañar bien con la venda en la mano, pero tuve que ingeniármelas para bañarme.
Era la mañana del primer jueves de septiembre, aun era verano, lo que lo explicaba el calor, saque el uniforme del armario y lo deje sobre mi cama, junto con mis zapatos y mi ropa interior, fui al baño, me duche, para luego ponerme el uniforme, cepille mi pelo y salí de mi habitación y me encontré con Nicholas saliendo de la suya, le sonreí y él me devolvió la sonrisa
— ¿Ansiosa? —pregunto mientras bajábamos
—No—respondí, tratando de bajarme un poco la falda, ya que me quedaba un poco corta según yo—más bien nerviosa—admití arreglando mi chaleco
—Siento que te encuentras incomoda
—Bueno un poco—dije preocupada por la falda—creo que la falda me queda un poco corta—dije
—Yo creo que te queda bien—respondió amablemente
—Gracias—le sonreí, llegamos al comedor, salude a Denise y a Frankie y nos sentamos a tomar desayuno, luego subí, me puse un cintillo de color azul marino en el pelo, también un poco de perfume, cepille mis dientes, luego tome mi mochila, y baje espere a que Nicholas llegara, nos despedimos y partimos a el colegio, lo único que quería era correr a abrazar a Charlotte y a Balthazar, ya que en la última semana no los había visto, es mas no había salido de la casa Jonas
Llegamos al colegio, les di las gracias a Nicholas por traerme y camine a la entrada, mientras él se quedaba hablando con sus amigos, en la entrada me encontré con Courtney Livingston y su grupo de amigas, pasé por al lado sin tomarles mucha atención y a lo lejos vi a mi gran amigo Balthazar, animada, camine rápido hasta allá y cuando estuve segura de que era él, le toque suavemente la espalda para que se diera vuelta, lo que él no tomo en cuenta, repetí el acto y se dio vuelta, cuando me miro le sonreí y nos abrazamos fuertemente.
—Te he extrañado tanto—dije cuando dejamos de abrazarnos
—Yo igual—me sonrío—y ¿Cómo van las cosas con los Jonas, pequeña?
—Todo va bien—me encogí de hombros—solo que aun me siento extraña, pero todo se mejorara—sonreí
—Eso espero—respondió— ¿Has visto a Charlotte? —me pregunto
—No, pensé que Charlie estaba contigo
Luego de pasar un tiempo conversando aparece entra la multitud Charlotte, caminando preocupada como si alguien la estuviera siguiendo, me reí de su actitud, y llego hasta donde estaba, fuimos a recoger nuestros horarios y con Charlotte vimos en cuantas clases quedamos juntas, y coincidíamos con gimnasia, biología, química e historia, y lo primero que tenia era matemáticas, 5 minutos antes de que sonara el timbre me despedí de mis amigos y camine a el salón de matemáticas, y para mi mala suerte allí se encontraba Courtney con una de sus amigas.
—Supe que estabas viviendo con la familia Jonas ¿es cierto eso? —pregunto ella mientras yo buscaba donde sentarme
—No es de tu incumbencia—respondí dejando mi mochila en el asiento, la clase partió, el maestro se presento y nos hablo de muchas cosas sin sentido, cuando la clase termino, me pare, tome mi mochila y cuando iba a dejar la sala escuche:
—La huerfanita ya se va—dijo Courtney, me di vuelta para encararla pero no pude, los ojos se me llenaron de lagrimas, y algunas de ellas resbalaron por mis mejillas—ya se puso a llorar—se burlo Courtney y antes de hacer algo que iba a lamentar me fui corriendo, mientras lloraba, no veía bien por donde iba, ya que tenia la vista borrosa por las lagrimas, hasta que choque con alguien
—Lo siento—dijo esa voz conocida—no me fije por donde iba—en ese momento reconocí la voz, era Nicholas quien me hablaba, levante la mirada
—Perdón—dije llorando y me fui corriendo al baño
— ¡Bonnie! —escuche gritar a Nicholas mientras me iba a el baño
No me importo nada, solo llegue al baño, entre y no había nadie, entre a una cabina y me quede allí llorando, el tiempo paso, tocaron para entrar a clases y yo me quede allí, más que llorar necesitaba pensar, luego de que volvieran a sonar el timbre de salida, salí de la cabina, me lave la cara y me la seque, para salir he ir a dejar mis cosas a mi casillero que era el 283, fui al casillero y deje mis cosas, a un par de casilleros más allá encontré a Nicholas guardando sus cosa.
—Aquí estas—escuche a Nicholas, mire a donde se encontraba hace unos segundos y ya no estaba allí, volví a ver el casillero y seguir ordenando mis cosas—detrás de ti—lo escuche y me di vuelta para verlo, con su una sonrisa— ¿me vas a decir que paso? —suspire sonoramente y cerré mis ojos
—No tiene importancia—dije guardando mis cosas
—Creería en tus palabras si es que no te hubiera visto llorando hace un rato—dijo y lo mire con tristeza—déjame adivinar, lo sucedido tiene nombre y apellido ¿no? —Pregunto y yo asentí— ¿Courtney Livingston? —pregunto y asentí de nuevo— ¿Qué te dijo?
—Nada que no sea verdad—cerré mis ojos fuertemente
—Dime que te dijo Bonnie—me pidió
—Me dijo que era huérfana—las lagrimas empezaron a caer, y él las limpio
—Eso no es verdad—dijo sonriendo y yo lo mire desentendida—una persona huérfana, es aquella persona que no tiene familia—dijo Nicholas
—Pero está bien dicho, yo no tengo una, ya no—dije llorando
—Bonnie, no digas eso—me pidió—porque tu si tienes una familia, tu ya eres parte de la familia Jonas—me abrazó.
Tú ya eres parte de la familia…

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